¿Cuál es el velo que distorsiona tu visión?

Todos vemos la vida a través de nuestros ojos, o mejor dicho, de nuestra mente. Es la mente de cada cual, con las experiencias, circunstancias y vicisitudes que la han marcado, la que da forma a todo lo que vemos.

A cada persona, cada evento, cada hecho. No vemos las cosas tal como son, las vemos tal como somos. O mejor dicho, tal como nos sentimos en el momento de observarlas.

A todo le damos un carácter, una etiqueta, un significado. Y éstos no sólo no se corresponden con la realidad, sino que en la mayoría de los casos la distorsionan haciéndonos cometer errores de los que a la larga nos arrepentimos.

A esto le llamo velo. El velo que nos nubla la visión de cada circunstancia en la vida.

¿Qué velos nos pueden distorsionar la realidad fatalmente? Hay muchos:

– El velo de la ignoracia. Creer que las cosas son idénticas siempre, sólo porque aplicamos a todo el filtro de una determinada experiencia. Ignoramos que cada persona, circunstancia y momento es diferente. Y que incluso las cosas que se parecen entre sí, no tienen por qué ser iguales a experiencias pasadas.

– El velo de los complejos. Filtramos muchos acontecimientos en nuestra vida tan sólo aplicando una máxima errónea de entrada: El “no podré”, el “yo no sirvo”, el “es demasiado para mi”… Ese velo es muy peligroso. Comienza siendo ligeramente opresor pero termina circunscribiendo nuestra vida cada vez a menores actos, personas y experiencias que quedan dentro de lo que llamamos “nuestro círculo de comodidad” y al final vivimos una existencia pobre, repetitiva y marcada por unos cánones que nosotros mismos nos hemos autoimpuesto.

– El velo de la culpa. Este es mortal. A posteriori es sencillo ver en qué fallamos o qué errores cometimos. Y nos cargamos de reproches, culpas y autocrítica. Pero, ¿Acaso no hacemos en cada momento todo lo que podemos, lo mejor que sabemos y con lo que tenemos a nuestro alcance?; ¿Hay alguien en este mundo, ahora mismo, que sepa qué ocurrirá dentro de cinco minutos en su vida?… Si nadie puede vivir sabiendo lo que pasará luego, es inútil culparse mirando hacia atrás en la vida. Sencillamente, vivimos en tiempo presente y sólo podemos tomar una decisión en cada momento, para cada cuestión y con la información que en cada caso se tiene. El velo de la culpa, de futuro a pasado, es un gran enemigo de la mente.

Y así podría continuar enumerando velos que distorsionan nuestra visión de la realidad, pero seguro que ya habéis sacado una idea clara de lo que pretendo deciros.

La vida NO es como la vemos. La vida ES. El resto de los adjetivos se los colocamos nosotros, a cada paso. En función de nuestra manera de verla.

Elimina todos esos velos que te hacen creer que un día es muy parecido al siguiente. Que un lunes es similar a otro lunes. Que las cosas buenas son pocas y difíciles de obtener o que no las mereces.

Erradica todo ese exceso de equipaje. Cada día es nuevo, sin desprecintar. Cada segundo lo es. De manera que tratar de vivir en base a las experiencias que arrastramos, y con ellas predecir lo que acontecerá es un ejercicio tan miope como vano.

Saludos a todos.

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