ACERCAMIENTO A LA “DINÁMICA TRABAJO-DESCANSO”

Obra: DESCANSO A MEDIO DÍA de Millet

¿Sabías que un controlador aéreo descansa una hora por cada hora que trabaja?

Lejos de parecerme una barbaridad estoy de acuerdo con esa dinámica de trabajo-descanso. Tienen grandes responsabilidades y vidas bajo sus manos de forma que la sobrecarga de estrés es elevadísima. Bajo estrés sostenido no se puede trabajar (ni vivir, dicho sea de paso).

No seré yo quien recomiende a cualquier empresario o profesional, que descanse una hora por cada hora trabajada, pero ¿De verdad observamos nuestros descansos? ¿Respetamos realmente la natural regeneración que necesita nuestro sistema nervioso con la cantidad de asuntos, desasosiegos y preocupaciones que ocupan nuestra mente a diario? LO DUDO.

Bajo estado nervioso elevado, o con incertidumbres, estrés o presión no se deben tomar decisiones. Y éste suele ser el estado común de cualquier empresario  o profesional en nuestros tiempos, sea cual sea el modelo o el tamaño de empresa que gestione o el trabajo que desarrolle.

A un cirujano le exigiríamos que bajo esas circunstancias no interviniese a un paciente. A un controlador se le exige que descanse para evitar decisiones erróneas o descoordinaciones fatales en su trabajo porque podría conllevar la muerte de personas. A un juez se le presupone que no tomará decisiones que afectan a terceras personas, si está bajo los efectos de presiones o prejuicios… Pero, ¿y el resto? ¿Y tú hagas lo que hagas?

Nuestros estados de ánimo se reflejan constantemente en nuestras decisiones y pueden hacernos cometer errores garrafales, además de que bajo estrés, prisa o nerviosismo no se debe jamás pensar, porque no se piensa constructivamente.

Por todas estas razones recomiendo (no sólo para ahora que ya estamos apagando motores de cara a Agosto, sino para todo el año) que cada dos horas de trabajo intenso descanséis de 20 minutos a media hora. Y descansar no significa seguir dándole vueltas a la cabeza pensando en los mismos asuntos que tendríais estando frente al ordenador. Descansar significa salir a dar una vuelta, airearnos, tomarnos un café o refresco y dejar que la cabeza se oxigene alejándola de tensiones constantes.

El otro día hablaba de este asunto con un amigo que es profesor de educación física además de ser propietario de un gimnasio y me decía que, al igual que es impensable que una persona pueda hacer flexiones constantes desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta por la noche, porque el músculo pertinente se rompería, debería ser igual de impensable que le exijamos a nuestra mente un esfuerzo constante 12 ó 16 horas al día sin proveerla de descansos regulares. Y justo ésto es lo que hacemos cada jornada: Explotar nuestro cerebro, exigiéndole resultados y respuestas continuas bajo situaciones de estrés y, queriendo además, que opere a la perfección en todo momento.

Tratad vuestra mente como el músculo más especial. No hagáis con ella lo que no haríais con un biceps o con vuestros abdominales. Entre otras razones porque los males psicológicos que aparecen cuando abusamos de nuestro cerebro no son tan livianos como una simple tendinitis. Cuando la mente “se parte” aparecen las depresiones, las crisis de ansiedad, las manías, el pesimismo, el derrotismo, la pena, la soledad y un sin fin de recaídas similares que no son otra cosa que las “agujetas” de una mente agotada.

En fin, espero que sigáis estos consejillos de alguien que os aprecia y que quiere veros en forma en todo momento.

P.D: ESTAR EN FORMA MENTALMENTE NO ES OTRA COSA QUE ENCONTRARSE ALEGRE, DESCANSADO, RELAJADO, CONFIADO, TRANQUILO Y FELIZ EL MAYOR TIEMPO DEL DÍA… Si no es éste vuestro estado habitual de ser, es que necesitáis hacer descansos regulares.

Abrazos a todos/as.


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